Sunday, April 29, 2007

La nueva Aldea*

Hijo:

Ha llegado el momento en el que tu destino como miembro de esta comunidad va a ser cumplido. Desde este momento, te independizas parcialmente para establecer y fundar una nueva aldea que llevará su propio nombre y de la cual serás algo más que un padre. Llegó uno de los momentos más importantes de tu vida, y sé que sabrás aceptar la misión que te ha sido encomendada tal como a todos nosotros.

Sé que en el momento en el que leas esta carta te sentirás confundido, sólo y falto de muchas cosas. Lo único que puedo hacer es darte fuerza y creer en ti, aunque sea un arcaísmo, aunque sea tan sólo como un juego irracional. No confío en ti solamente porque así lo digan las estadísticas o porque se hayan tomado todas las precauciones necesarias. Creo en ti porque desde que naciste hallé una chispa incansable de luz que te brota desde dentro, y, porque a pesar de que eres nuevo ser viviente, halló en ti la sabiduría necesaria para llevar a cabo la tarea que te ha sido encomendada.




No voy a desperdiciar palabras vanas dándote detalles técnicos acerca de cómo deberás cumplir tu trabajo, pues eso ya te será otorgado. Yo, en lugar de eso, quiero darte una visión de lo que significa la vida y que sólo con el tiempo entenderás. La vida es un momento determinado, un espacio de lucha, un fuego que trata de incendiar el mundo circundante. Sólo observando te darás cuenta lo maravilloso que es ver crecer vida y como esta se alimenta de sí misma con una energía infinita. Incluso la muerte es hermosa, no sólo por ser necesaria sino porque es un paso de generosidad con los que te rodean. Así también, te sucederá en algún momento, y como lo hice contigo, cederás tu existencia a alguien más para que ocupe tu lugar en otro nuevo mundo.

No temas a la eternidad ni sufras por los que morirán. Por otro lado, te darás cuenta de lo necesario que es dejar de existir, viendo como bajo tu benévola mirada todos intentar armonizar y caotizar. Las criaturas que van brotando se harán más fuertes e irán creciendo poco a poco, aumentando sus capacidades y en algún momento, su comprensión del mundo. Te agradará el momento en el que infantilmente empiecen a evocarte y a darle tu nombre, gracias al miedo y a la admiración, a las cosas que no entienden. Te darán muchos nombres por cierto, y no entenderán quién eres hasta el final de los tiempos…

Fundar un planeta es nuestra justificación ante la existencia y un deber ineludible tomando en cuenta lo maravilloso que es. Si hemos sido dotados con casi todas las respuestas, aun hay millones de preguntas que sólo podrán ser contestadas en la imaginación, y hay millones de preguntas que sólo entenderás cuando veas a tu creación luchando, sin ayuda, ante las inclemencias de la vida, y entenderás, poco a poco, con que esfuerzo se ha luchado para llegar a lo que somos ahora.


Si tu planeta es destruido por sí mismo o por cualquier catástrofe, acepta tu muerte resignado, yo sé que lo harás. Viajar miles de años luz, en vano parecerá, para que cualquier catástrofe, interna o externa destruya todo ese manar de energía y belleza acabe con todo sin tregua. Pero eso es parte de la vida, y si las cosas tienen que darse de esa manera, jamás lo calcularemos, ni tampoco hay quien tenga más o menos suerte. Seguimos las leyes de la vida tal como nos las han sido otorgadas desde el comienzo de los tiempos. Y si me preguntas por que tienes que morir, bueno, esa necesidad despertará en ti, es simplemente como deben ser las cosas.

A fin de cuentas ¿qué es un Dios sin su creación? Aunque sientas que ocupas un lugar superior, eres simplemente un engranaje más, así que no dejes que esa palabra “Dios” se te suba demasiado a la cabeza. Como miembro de tu comunidad, velarás por ellos, de una forma tan hábil que jamás te alabarán por lo que eres, sino por lo que crean que eres. ¡Si haces bien tu trabajo te alabarán por lo que no hiciste, como el sol y las estrellas, y te ignorarán por lo que realmente haces!

La vida no nos garantiza seguir vivos, y nuestra vida está subordinada a tu nueva comunidad, que sin entenderte, te entenderán, sin saber tu verdadero nombre, te nombrarán; y si la vida lo que quiere es que lleguen a conocerte en algún momento, te conocerán y compartirán tu vida, ya no te sentirás sólo, y encontrarás un placer nuevo, que es el que yo experimento al escribirte ahora, justo antes de mi muerte (con la satisfacción correspondiente por haber cumplido con mi deber, del cual el éxito se verá reflejado, en la eternidad, por ti), en el momento que he estado esperando durante mucho tiempo y cuyos frutos no tendré el placer de ver; esto es enviar una nueva vida a un planeta lejano para fundar otra; una nueva vida que en realidad es vieja, eterna… una nueva vida que conocí desde que fue una bacteria.



*Traducido del idioma Eternum 0001 al español por el Papa Espacial





Monday, April 23, 2007

Suicidio y Causalidad (especulaciones)

Podemos reducir nuestra existencia a lo más básico, sobrevivir. Pero sobrevivimos no sólo como individuos sino también colectivamente. Hay tanta gente en el mundo, que el suicidio sólo nos importa como condición plausible a una cercanía nuestra, no como incidente capaz de una destrucción masiva, porque es biológicamente imposible. Hay suicidas, porque la naturaleza nos lo permite, y es “tan infrecuente…” Si somos entes programados por agentes externos, ¿por qué crear un sistema de auto sabotaje? Y si somos individuos independientes, ¿por qué destrozar lo que debe estar en primer lugar debido a nuestra condición de seres dotados de existencia?

Creo que ahí entra nuestra independencia con respecto al automatismo, nuestra ruptura con la naturaleza, ahí sale a flote nuestra mitad únicamente humana, cultural. Leí en algún lado, que un filósofo llamado Pico Della Mirandola, había propuesto nuestra existencia de esta manera: Dios creó al mundo, y le asignó a cada cosa una función específica, por ejemplo, los tigres no pueden dejar de cazar, las plantas son estáticas y tienen, como el resto de cosas, una meta fija. Los seres humanos, por el contrario, somos seres inacabados, seres que tenemos la obligación de construirnos a nosotros mismos, ahí radica nuestra libertad y nuestra grandeza. El resumen grosero de esta ingeniosa propuesta nos indica que poseemos una cierta libertad para crearnos, para hallar un puesto no asignado dentro del universo. Con esta postura, no asumo la libertad total (es más, soy un fervoroso seguidor del determinismo causal) pero cedo al hombre una libertad, como especie, de construirnos.

No he investigado lo suficiente con respecto al suicidio, pero normalmente se da debido a causas más fisiológicas o patológicas que por cualquier otro motivo. Es decir, según lo que he leído esta conducta queda simplificada a una mera enfermedad. Es probable, sin embargo, también quedaría analizar el efecto en el medio en el que se produce semánticamente. Mucha gente habla del suicidio, y he escuchado esta analogía relacionada con los poetas. Es un aspecto curioso, que sugiere una pueril ignorancia pero no creo que deba ser tomado a la ligera. La gente que relaciona la lírica con el suicidio debe tener un cierto temor a la exploración interna, pues, como se dice “puede llevar a la locura”. Creo que este miedo, aunque con pautas significativamente sociales, también acarrean consecuencias a nivel más íntimo, donde pueda crearse un cierto miedo a uno mismo, fundamentado no sólo con lo que se ve y lo que se escucha, sino también a lo que se experimenta.

El suicidio en algunos casos debe tener algún justificativo lógico, y suele convertirse entonces en un asunto simbólico. Muchas personas han muerto y seguirán muriendo sacrificando su vida por algún ideal. Por lo tanto, desde cierta perspectiva, no nos vemos únicos y solipsistas, necesitamos comunicar, y necesitamos existir, no sólo por nosotros sino también por los demás. Tenemos conciencia y nos vemos como individuos, pero también creemos en la unidad a la que llamamos “seres humanos”, y vivimos, en realidad, no por nosotros mismos, sino también por los demás. El suicidio puede ser visto como algo egocéntrico, pero se la realiza (justificada o no), por los demás.

Vivo

El vivir invade el reino
desde el respirar,
hasta el imaginar desenfrenado.
Si estoy en el suelo, tendido,
puedo estar más vivo
que una amapola estallando en el desierto.

Estoy vivo, aún con mis pupilas
volcadas hacia adentro,
aunque adorne luces
con hoyos negros.
Aunque no cante sino que calle,
así imagine más de mil veces,
que muero de desencanto.

Estás viva, crisálida,
aunque cubras con recelo
aquel fuego lento de colores vivos
que alguna tarde, muy lento,
bajo la sombra oscura
de algún árbol siniestro,
borrará lánguidamente tu último destello.

Monday, April 16, 2007

Tus miedos son como canciones de pajaritos llegados hace poco del paraíso

- ¿Alguna vez has sentido admiración por algo que no entiendes, y que apenas puedes imaginar?
- Algo así… como cuando tienes una imagen de algo que no conoces pero en lo cual crees ciegamente; puede que las otras personas se imaginen este ente abstracto diferente, pero tú sabes que está ahí, aunque no puedas realmente delimitarlo con tu mente…
- Sé a lo que te refieres pero no te estoy hablando de eso. Te estoy hablando no de un sustantivo imaginístico, no de un “algo” creado con propiedades entre cognoscibles e ininterpretables, sino de sentir admiración por un ente abstracto en sí mismo, no necesita tener forma, pero de alguna forma es bello.
- O sea que si tiene forma, no física, pero para ser bello tiene que estar adherido as algún sentido, ¿de que otra forma podría parecernos bello? Talvez un ejercicio matemático pueda parecerte bello, ¿a eso te refieres?
- No exactamente, pero me gusta lo que piensas. Linda, para serte sincero, aunque en parte te decepciones de mí, me refiero a tu mirada.
- Mmm… Eso si no me lo esperaba ¿no que no tenía forma? Mi mirada en cierto sentido tiene forma, yo me esperaba algo más difícil.
- No es como se ve tu mirada: aquí viene la parte difícil. No es lo que me quieres decir con tu mirada, no es la ternura ni el reflejo ni la profundidad, no es algo que veo con mis ojos, es algo que no puedo ni imaginar pero me parece estéticamente bello, es algo que sólo está en mi mente pero ¡sé que existe porque existe en cada uno de nosotros!
- ¿Mi alma?
- ¡No estoy hablando de un sustantivo!
- Ya lo sé… a veces es muy difícil entenderte, talvez sea mi deseo por ti…
- Casi…
- ¿Casi? ¿Me lo vas a decir?
- Es tu miedo
- ¿Crees que te tengo miedo?
- No es que me tengas miedo, es tu miedo en sí mismo. Tu mirada lo que me dice es que lo sientes, nada más, es el único vehículo que me lleva al siguiente paso. No es que me guste que me tengas miedo y no quiero provocarte eso.
- Pero ya me estás asustando…
- ¿Si ves? Ahora sé que está ahí, y por algún motivo, quiero que trates de entenderlo para que no creas que soy un tipo totalmente irracional. Ahora que sé que existe tu miedo, disfruto de él porque es hermoso. Una vez más, no quiero que me malinterpretes. No disfruto de que me temas, pues no es mi intención sentirme dominante sobre ti, eso no está cerca del placer que siento, es un placer meramente estético, desinteresado, es algo loco, lo sé, pero tienes que entenderme…
- Trato…
- No quiero que me tengas miedo, es simplemente tu miedo. Tu miedo es como escuchar canciones de pajaritos llegados hace poco del paraíso…
- Voy a pensar que me quieres mandar a mí al paraíso
- ¡Cállate!
- …
- No fue mi intención gritarte, es que no me estás entendiendo. No soy el loco agresor que disfruta de tu dolor. No tiene que ver con nociones sadomasoquistas ni religiosas ni nada por el estilo, yo soy meramente un espectador de tu miedo, y no me gusta porque te haga sufrir, tampoco porque sé que puedo rescatarte de tu miedo erigiéndome como tu salvador, ¡Todo eso está fuera de contexto! Tu miedo es como ver un cuadro, y no lo estoy viendo como un maldito psicólogo sino como el primer primate que se paro a contemplar las estrellas ¿entiendes? ¡El mono no quería comerse las estrellas, no quería aparearse con ellas, no quería ser su maldito dueño! Estaba feliz por lo hermosas que son, porque el desgraciado las vio hermosas, así es como yo veo tu miedo, es bello, pero jamás te haría daño…
- ¿Ni para escuchar los pajaritos…?
- No llores, tu miedo es algo especial, pero no entiendo como puedo verlo así… las canciones de los pajaritos son bellas y melancólicas, casi puedo escuchar su canción, pero no creo que te lastimaría por eso… ¿realmente hay algún ser humano que pueda ver los miedos de otra persona así?

Tuesday, April 03, 2007

Para entendernos, analogémonos

El yo tácito escribe; la soledad. Esto es posible porque no formo parte de la unidad, porque me desligué de los otros para ganar una experiencia. Es una forma distinta de evolución, aunque sigue siendo la misma. Evolución: adaptación. Dos individuos similares se separan, y el medio que les rodea cambia. Después de miles de años se reencuentran, pero son diferentes, están readaptados. Inteligencia: evolución.

Estos seres, un día mágico de contemplación, que pudo ser al cielo o al reflejo, tuvieron noción de su existencia, de sí mismo, y tuvo una readaptación. Separación: inteligencia: evolución. Ahora la experiencia ya no es procesada por la inteligencia madre que hace asimilar al organismo al medio circundante. Ahora el espécimen busca adaptar el medio (y el miedo) a sus necesidades. Separación: soledad. La soledad marca un nivel de experiencia mucho más productivo. Inteligencia: comunicación.

Las palabras no son mías. Agregando el yo tácito: Yo digo que las palabras no son mías, ni las letras, ni el pensamiento ni el yo mismo. Soy un mero artesano que trabaja por medio de analogías. No existen las barreras de la comunicación, solo el consenso, la cultura, la colectividad simbólica. Para entendernos, analogémonos. Símbolo: unidad. Digamos rosa, la rosa roja entre las espinas. La rosa roja entre las espinas decoloradas. Los labios, la mujer, la sangre, la vida, por donde nace la vida. Por donde empieza la muerte.

No existen las palabras aisladas, no existe la incapacidad artística; existen los consensos. Cultura: chantaje. La separación nos disgusta, la separación nos fabrica un ego, la separación nos vuelve individuos; sólo Dionisio nos junta una vez más para retozar, delirar, volvernos hacia el todo, hacia la inteligencia madre. Cultura: unidad: delirio: felicidad. La felicidad es arte. Dionisio es arte. La instrumentalización humana, delirio fabricado en el ensueño. Una súper borrachera que nos consume de calor. Una vez más los soñadores despiertos dependen del frenesí. Orgasmo: vida. Ensueño…

Thursday, March 22, 2007

El quehacer de la domesticación rutinaria

Quiero contar algo que aún no sé que es, pero sé que, a parte de existir en alguna parte (en la biblioteca de Babel, por ejemplo), está aferrada a alguna neurona en forma de pulsación indecente y no me deja en paz. Quiero descubrir quién es ese alguien que se caracteriza en mi inconsciencia, pues a mi parecer los símbolos también tienen su caracter, esos pequeños ilusos, creados a imagen y semejanza de nosotros sus padres.

Rastreo una estructura, a veces una idea o un espíritu y a partir de ese talón de Aquiles se genera un concepto. Muchas veces creo lugares y se van con la memoria, otras veces ni siquiera ahí se quedan y la reminiscencia de un producto bruto queda para la fantasía de los neo-neo-platónicos. A veces me da por creer en los trozos de palabras, en las no imágenes nada líricas de los mundos demasiado abstractos. Quiero contar algo pero no siempre en línea recta, y por eso a veces el sentido (lo que se quiere decir) queda desmagnetizado, como aguja de la brújula que huye de nuestro hogar el sur.


A veces quiero decir simplemente que estoy vivo, a veces quiero vivir para poder querer decir algo. A veces sólo hablo... y otras veces, cuando las espaldas forman el muro que recorro palpando con mis dedos, escribo.

Sunday, March 18, 2007

Sombra eres

Del color de la sombra, sombra eres.

De las miles de paredes blancas
eres el sello que guarda el secreto.
De entre los espejos, el único
que refleja lo que debe ser.
Navegando entre cuadros no pintados,
boceto de un sólo color,
que pinta los matices de la interrogación.

De entre los sentidos, ni la vista
ni el tacto de los corpúsculos,
ni el olor ni el sabor ni el oído.
Eres puro instinto; pura memoria
colándose como agua entre la arena,
como luz entre la niebla.

Y aunque luz, del color de la sombra;
sombra eres.

Tuesday, March 13, 2007

De Occidente a Oriente (parte II)

La colonia se mueve aprisa, pero una niebla alrededor tuyo se encarga de distorsionar los objetos y las personas lejanas para que tus ojos únicamente enfoquen lo importante, Natalia. Eres parte de la colonia pero crees salir de ella. Sus movimientos son líneas oblicuas, tiene ritmo, armonía y melodía a la vez. Pero apenas puedes notarlo, porque ahora estás aislado, y más aún de ella.

Me encanta esa costumbre que tienes de disfrutar de las cosas después o antes de que hayan sucedido. Mera ilusión, vas a decir otra vez con una sonrisa presumida con cara de que conoces las respuestas de todas las cosas; y no sólo te crees capaz de eso, sino de que puedes contestarlas de una manera sofisticada. Estás equivocado, yo pienso que es una incapacidad el hecho de que no quieras concentrarte ahora en ella: en sus manos, en su boca o en sus palabras. Te veo y me da risa, sólo escuchas lo que dice para torear su respuesta y quererle demostrar quién eres ¡Saca un poco menos las plumas!

Me gusta esta heladería, queda cerca del fin del mundo, al igual que su casa. ¿La gente siempre es tan amable con ella? Vamos, no te sientas insignificante, recuerda que ella está contigo, y lo más probable es que si ella nota que el heladero le mira con variadas intenciones, también seguramente pensará que es bueno porque es una forma de redemostrarte cuanto vale, su PVP. Eso, atreviéndome a indagar atrevidamente en sus intenciones, pero sólo es una vaga adivinación, no me hagas caso, mejor mírala, se ve tan inocente… Sus ojitos brillan al oírte hablar. Sus manos pequeñas no sostienen el helado, lo equilibra mágicamente, lo hace flotar. Su lengua se baña de frío y de sabores. Lo siento, no puedo dejar de hablar de ella sin adherirle un adjetivo de adorno. Te toca equilibrar la temperatura ¿no? Yo me estoy ahogando de calor, sin poder beber un helado, sin poder siquiera beber de ella. Si miraras al cielo en este momento te darías cuenta de que estamos cerca, muy cerca del mediodía. El calor la tiene vulnerable y a ti te ha hecho perder delicadamente la paciencia, ya no miras sus palabras, sino sus labios. Bajo el sol, caminando hacia su casa en este pueblo donde las almas parecen haberse evaporado, estás tú, ella y la pared. Y las sombras también parecen haberse evaporado, pero ahí estamos, simplemente escondidas bajo el suelo, esperando a que el sol deje su puesto de guardia en el punto más alto del cielo, en toda su seca y monstruosa gloria. Es por ello, la luz simplemente ciega mis ojos y no me permite ver el momento en que la lanzas contra la pared, tomas sus muñecas y las clavas, la crucificas contra el muro. El sol y sus malditos 90 grados, en el punto de equilibrio, ahora sólo depende de ti elegir el curso que tomará…

Es la una de la tarde y el sol cae por el occidente, que extraño, y yo sigo mirando como caminas frustrado junto a ella. Te mira con lástima, y no sé si fuiste tú o si fui yo quién dejó sus muñecas amoratadas. Hoy no ha sido mi día, y aunque ha sido el tuyo, tampoco fue bueno para ti. Tú eres el perdedor, el que se deja dominar por el miedo, el que planifica los discursos, ese que va ahí, llegando a la casa de Natalia con los bolsillos en las manos, con unas casi lagrimas redibujando y refractando el iris. Ella llega a su puerta, tu sumisión provoca su lástima y antes de que cierre la puerta se te ocurre decirle: “Naturaleza es un poema de secretas señales misteriosas”. Ella te dice: “cuídate” y cierra la puerta de su casa.

Está bien, no voy a atacarte ahora, sé que no ha sido un día fácil, lleno de tensión acumulada y no descargada lo suficiente. Si sólo el sol hubiera decidido caer por el oriente. No te lo estoy echando en cara, pero estoy seguro de que yo la hubiera dominado. Vamos, si te consuela, ponte a pensar en Natalia, imagina que la tengo en mi cama, imagina lo que yo hubiera hecho con ella. En un atardecer totalmente oscuro en mi cuarto, cuando las últimas luces se apagan con el crepúsculo, trata de ver como yo le hubiera desgarrado la ropa. ¿No te hace sentir mejor? A mí sí.

El camino de regreso es aún más largo, y ya no te va a importar que el mendigo más apestoso se siente a tu lado en el bus. Escuchando esa odiosa música ranchera el mundo no se hace más aceptable, y peor con tu rostro de perdedor. Emanas debilidad, y por eso el mundo te odia un día más, como siempre que el sol desciende por tu lado. Está bien, no me hagas caso, igual, que importa, las sombras son solamente cuerpos bidimensionales.

En tu cuarto, lamentablemente el sol ilumina igual que en la mañana, sólo que ahora desciende. La soledad de tu cuarto perenne ahora asfixia, y verte acostado boca abajo con tu cara envuelta en la almohada en la que se mezclan tu saliva y tus lágrimas… ¿Cómo esperas que bailemos bajo la luz de la luna y cedamos el control a las ilusiones de la noche? Dormiremos una vez más, pero mañana no te levantarás temprano pues el sol no saldrá por tu ventana y simplemente yo me despertaré con ganas de suicidarme. Mañana, el sol no se verá hasta el mediodía, y esta vez, si sobrevivo a mí mismo te ganaré la partida. No te odio, es sólo que no trabajamos en equipo, el día perfecto es el que va en contra de la costumbre. Esos días en que el sol recorre el cielo de occidente a oriente.

Saturday, March 03, 2007

De Occidente a Oriente (parte I)

Abres los ojos, te levantas; no los vuelves a cerrar. Eso pasa en aquellos días en que la luz del sol entra por tu ventana, cosa muy rara en una habitación apuntando hacia el occidente. Vas y regresas, caminas en círculo. Embriagado con el pasado y el futuro: ilusiones me dirías, ahora yo te lo reclamo: eso te embarga de felicidad.

Así pasó ayer ¿recuerdas? Te despertaste a la misma hora de siempre sólo que no te quedaste en la cama, sino que recordabas lo mismo que anoche para consolar tu sueño. Ahora es igual, tu madre no puede dejar de notar la sonrisa en tu rostro y tú tratas de fingir austeridad. Las madres no son tan subestimables: Vas a ver a Natalia.

¿Por qué demoras tanto en el baño? El agua resbala miles de veces y surca los mismos caminos de tu cuerpo antes de pasear por la tubería. Lo que pasa es que piensas en lo que va a pasar más tarde cuando te encuentres con ella, allá tan lejos por donde queda su casa, y piensas en lo que va a decir, pero eso es difícil, es más fácil pensar en lo que tú vas a decir. Apuesto a que cuando te secas con la toalla ya tienes uno que otro discurso en mente, cada uno con unas cinco posibilidades diferentes de respuesta… Pero las olvidas, y yo sé que es mentira cuando me dices que prefieres la sorpresa.

“Naturaleza es un poema de secretas señales misteriosas” apuesto a qué se lo vas a decir, pero espero que no te decepcione el hecho de que no lo entienda. Se lo vas a decir y ni siquiera te has preguntado si crees en ello. Yo pienso que es al revés, que el poema es una naturaleza de señales misteriosas, pero no me hagas caso, no dudes de tu discurso prefabricado; así no la sorprendas, al menos ella lo fingirá.

Si, todo es un circo, hasta tú eres parte de él cuando piensas en eso mientras miras a las hormigas del patio llevando y trayendo comida. Me molesta que sigas divagando sobre lo mismo hasta que te das cuenta que estás subiendo al bus y no has sacado los sueltos del bolsillo y el cobrador te mira con mala cara. Déjame adivinar que te viene a la mente: “fue mi culpa”. No sé como ver eso, talvez como muestra de humildad. Incorrecto. Es una muestra de un ego inmenso, maldita sea, crees que el mundo gira alrededor tuyo.

Bueno, ahora toma asiento rápido, tu percance con el cobrador no te va a dejar mirar hacia arriba por un tiempo. Si en este momento te preguntara en qué estoy pensando seguramente me dirías que tú me pareces predecible. Pues aciertas y te equivocas a la vez. Pero dejemos esa discusión para más tarde, mejor pon tu mente en algo más relajante, en algo que te haga sentir bien. Me parece una decisión correcta, eso de ponerte a pensar en Natalia. Claro, el tema abarca muchas posibilidades.

Por ejemplo, no es momento de ponerte a pensar como es ella en la cama. Estás en un bus, irresponsable. Te propongo un tema: ¿Será que ella piensa en ti más que tú en ella? Es un tema extenso, que en realidad no sirve de mucho, tomando en cuenta que hay muy pocas probabilidades de que atines, pero al menos te mantendrá ocupado durante un largo tiempo. No te decepciones tan rápido, no digas que es imposible saber, ¡claro que es imposible! ¿y qué? Ya eres lo suficientemente maduro como para saber que no se puede tener nada por seguro.

El camino es largo pero los minutos no bailan en fila sino que marchan en columna, y ves pasar cada segundo, uno tras el otro. El sol sigue en el poniente y en acenso, es uno de esos días. ¿Qué tal si miras ligeramente a tu alrededor, no muchas personas deben recordar tu incidente, además deben tener mejores cosas que pensar. A tu lado, en la otra ventana esta ese pequeño niño que te mira con curiosidad. ¿Te recuerda a ti mismo? Ese no te salió con un hilo de soberbia “bicho raro”. Los niños entre sí no suelen ser muy distintos, al menos no van pensando en si ésta o aquella persona son buenas o malas. Yo también odio esas dos palabras pero no me queda más que usarlas.

Bueno, a tú lado se acaba de sentar una señora. Lograste engañarme y parece que a la señora también. No sé si finges ser amable o si realmente lo eres, la señora preferirá creer lo primero mientras yo lo segundo, y tú sigues en ese neutro, lo que nos une en una plataforma de observación distinta a la señora y a mí. Desde ahí, esta mujer que debajo de ese rojizo opulento talvez oculta algunos pares de hebras plateadas y yo, te observamos con una compasión casi noble, ambos sabemos que hubieras preferido que junto a ti se siente una mujer fresca y entera.

Pero la buena dama no te conoce tan bien como yo, y sé que la única diferencia que hubiera existido entre ella y la veinte añera es una cantidad ínfima de sudor en tu frente, una sonrisa disimulada y una fricción intensa, ligera y disimulada. Vamos, yo sé que nunca le hubieras hablado, y si te gustaba, probablemente ella tampoco a ti. No le culpes a la ciudad de fría, debe ser algo más relacionado a las costumbres, de esas que van perdiendo el significado, en fin, yo no sé…

Llegamos. Esa extraña sensación; ese extraño cliché. Vuelve a tu centro, ahí está, mírala, dime que recordabas esos ojos entre amarillos y castaños. Del color de un árbol cuyas raíces bebían oro. Su piel no se puede describir ni sus cabellos negros que aunque lacios envuelven un espacio infinito ¿Si llegas a tenerla, me vas a dejar disfrutar de ella contigo?

Friday, February 23, 2007

Dicen que la negra

Dicen que la Negra habla con Dios. Dicen que cuando está ahí parada en la esquina no es que está vendiendo su cuerpo sino que espera la llegada de su Señor. Y a pesar de que la gente habla mucho, hay algo en la Negra que me lleva a pensar que si ella no habla con el Supremo, por lo menos le saca unos centavos.

La Negra no es cualquier mulata, la Negra nació con la bendición de aquellos pocos a los que se les abre la puerta del cielo, será por tener alas, será porque está buena, la cosa es que la Negra no pertenece a este mundo. No es como las mujeres de por acá. Este mundo es frío y cálido; ella es templada; este mundo es alegre y cruel; esta mujer de quién les hablo es como una niebla, es una calma, es un gris.

Lo más irónico, es que los que viven en el cielo son los que no creen en Dios. La Negra lo ha visto con sus propios ojos y ella sabe lo que dice, pues no es como nosotros, ella se parece más a lo que este mundo necesita… quisiera poder entender qué es ese algo. Pero entender toma tiempo y esfuerzo, y esos dos elementos le sirven a uno nada más para buscar la comida.

La Negra sabe contar sus historias, nos dice que cuando va al lugar divino, es Pedrito el que está en la puerta, y que no es un santo, es uno de nosotros. El lugar es muy bonito, y como no, si está bendito con eso a lo que llaman plusvalía. Una vez uno de esos sindicalistas quiso explicarme que mismo es esa vaina. Me dijo que es con lo que los ricos se hacen ricos; que es nuestro sudor. Yo le dije que mi sudor nunca me ha dado dinero sino que más bien me aleja de las hembritas. Magia transformar eso es dinero.

La única magia que yo conozco, es la de las curvas de la Negra. Que la virgen me perdone pero hasta a ella le diera envidia. Por eso es que ella se va directo donde los grandes, por eso es que Pedrito le deja pasar, porque él sabe lo que vale esa mujer, que no sé como mismo es que vino a parar acá a la tierra, esta tierra que no sirve para producir un guineo, esta tierra que ni siquiera es asfalto.

Saturday, February 17, 2007

Ser y existir (especulaciones)

Cuando nos situamos en el mundo y tenemos por cierto el hecho de que estamos en un lugar (aunque sólo sea eso), no importa que sea imaginario, lo único que tenemos por cierto es eso. No importa si tan sólo en el sueño de un calamar gigante, o talvez en un electrón de un átomo gigante de un zapato viejo; nos sabemos pensantes.

Dada esta primera condición, podemos partir de dos elementos frente a lo que nos rodea, en primer lugar que somos, y en segundo lugar que existimos. Cuando aplicamos a lo que tenemos por nuestro ser dichas palabras hay algo que cambia y es la manera en cómo se aplica una y otra:

Yo soy…


Cuando afirmo que yo soy, pienso en las cualidades intrínsecas que me componen, observo semejanzas y diferencias: soy un ser humano igual que aquel que camina en dos patas y reacciona de una forma similar a la mía ante ciertos impulsos; soy un hombre porque no tengo dos protuberancias en el pecho como las mujeres. Cuando digo yo soy me delimito frente al mundo, y de esa manera me estructuro como una idea.

Aparentemente, puede parecer que confundo la concepción copulativa de ser con la que podríamos llamar ontológica, pero en realidad lo uno lleva a lo otro. Mi ser es mi esencia o naturaleza y eso está fuera de cualquier concepción espacio-temporal, es la idea que existe de mí mismo, y así como existe un ser de mi persona, de la misma manera hay un ser para cualquier cosa que pueda ser pensada.

Cuando Parménides dijo que pensar y ser son una misma cosa, enmarca todos los límites del ser; Estos límites incluyen nuestros límites, el pensamiento está delimitado por lo que es y en ello está incluido nuestra capacidad imaginativa que crea y destruye al mismo tiempo; cada idea queda inmortalizada y es, porque siempre fue: del todo atrapamos cualidades y las encerramos en una ilusión llamada ser.

Yo existo…

Volviendo a mí mismo, otra cosa que puedo afirmar (y talvez con más seguridad que “yo soy”) es que existo. No puedo demostrárselos, pero ustedes si pueden comprobar que existen, valga decir que talvez es esta la única cosa de la que podemos estar seguros. Aquí existe una divergencia, cuando afirmo que soy, puedo considerarme un ser cambiante y nunca retener un ser, pero siempre voy a ser; en cambio, cuando pienso en que yo existo, existe una pequeña molestia: no siempre voy a existir.

Dejemos de lado las aseveraciones cristianas, pues no voy a hablar de planteamientos fuera de este mundo (que es). Centrémonos en el hecho de que nuestra ilusoria unidad enraizada en la conciencia dejará de existir. Es aquí donde se halla la primera pista de porque ser y existir son diferentes. Yo diría que es una cuestión en primer lugar objetiva (subjetividad colectiva) y otra que una de ellas está estrictamente en función del tiempo, sobretodo frente a la consideración de la existencia de un objeto ajeno a nosotros mismos.

Yo existo porque me sé presente, pero los otros saben que existo porque también me ven. Y refiriéndonos a un objeto distinto, lo que descomplejizaría un poco el problema, afirmamos que algo existe porque está ahí y un yo y un tú lo están viendo por medio de un vínculo fiel que marcan los sentidos. Ya sé que era el mismo Parménides el que mandaba a desconfiar de los sentidos, pero es este el vínculo más estrecho que nos une a otros seres que también se dicen existentes.

Por último, está la temporalidad en función de la existencia. Es aquí cuando me voy del lado de Heráclito de Éfeso quién pronosticaba hace 2500 años que la materia se transforma y todo deviene. No podemos decir que nada es eterno pues nada existe siempre. [1]

Englobando unas pocas palabras más

Cuando algo es, queda inmediatamente descartado del proceso del devenir. No se debe afirmar que algo sea en la misma manera en la que exista. La idea de la revista que tengo en frente la hace ser: la revista es. Cuando el tiempo pase y la revista se destruya puedo decir que la revista fue y dejó de existir. Pero la idea de la revista no ha dejado de existir y aunque sea casi imposible que alguien reconfigure la idea de una revista extinta, todas las configuraciones de ser están ahí eternas e incansables, basta que una movida del azar reconfigure la idea para demostrar su inmortalidad.




[1] Estoy apenas usando referencias presocráticas. En un futuro no muy lejano talvez haga ciertas rectificaciones basándome en la metafísica aristotélica

Wednesday, February 07, 2007

Roterdot

Al entrar al edificio abandonado de Roterdot, éste sólo reflejaba como un espejo la expiración de la ciudad. Se me escaparon unas lágrimas, aunque inútiles, así también inevitables. Por unos pocos segundos se cruzó por mi mente la idea de dar la vuelta y correr frenéticamente aunque sea hacia otra muerte, una camuflada por un sueño (aunque ya había perdido incluso esa capacidad). El edificio lleno de moho con sus paredes amarillentas sólo era un epíteto de la ciudad asolada.

Con un pertinente temblor en las piernas empecé a subir, cada vez más despacio las escaleras del viejo edificio que envejecía conmigo, así como los niños que envejecen ante el fallecimiento de la esperanza; en la torre la luz amarillenta maduraba cono el queso al entrar. Como iba contando los escalones, fue en el decimoséptimo donde escuché el primer grito:

- ¡Nunca hablaré de esto Roterdot, jamás!

Me paralicé por completo. Ahí estaba. Y yo, dirigiéndome hacia él. ¿Cómo es posible que dentro de mis venas aún fluya el miedo? La resignación yacía borrosa lejos; de mi mano caminaba la desesperación, la locura… y de la mano de ellas reinicié mi camino, lo merezco, todo por Luciana.

- ¡Roterdot! Mis venas consagrarán mi juramento, ¡acepta mi juramento!

Que gritos tan terribles, el grito de aquel hombre que es el terror en sí mismo, de quién decían que su mirar reducía a los hombres a tímidas palomas, el dueño de Luciana. Sus gritos llenaban las paredes de un miedo, que a su vez hacía gritar a ellas mismas, lo que producía un eco caótico al que no sé que condición sobrehumana me permitió resistir.

Ascendía por las escaleras maquinalmente, y el metrónomo de mis pasos me llevó sin duda a mi destino, estar parado frente a la puerta entreabierta donde él estaría. La puerta me eligió. Al abrirla la luz del sol me llegó directo hacia los ojos y un líquido lleno de vida mojaba las paredes y reflejaba las caricias naranja del atardecer. Era la sangre de Lucía…

- ¡Roterdot, desdichado testigo de mi dolor! Jamás nadie volverá a hablar de esto, te lo juro! Yo… ¡te lo juro!

Cuando el brillo se disipó entonces la cruel escena se reveló con toda su fuerza. Los pétalos rojos liberados del jardín conductor de vida de Lucía decoraban todo el lugar. ¿Por dónde se le escaparía la vida? Estaba herida por todas partes. Lo único que mantenía junto todo su cuerpo era él, quién lloraba desesperadamente; no sé como la habitación no estaba inundada con ambos líquidos entremezclados.

Ahora formaba parte de la escena, pero ajeno a ella. No estaba mi presencia o no importaba, él jamás me miró, aunque sabía que yo estaba allí, aunque era por mí por quién la había matado. Lucía, ¿qué es la vida y como pude quitarte ese algo que tú me diste? No pude evitarlo, era en ese momento tan sólo un insecto encantado en este tartáreo jardín escarlata.

Una disonancia al otro lado del cuarto me despertó del delirio. Era Roxana, encogida en una esquina tratando de hacer su respiración inaudible. Pobre muchacha inocente, al fin tenía la apariencia de la niña que era, igual que tú Lucía. Querían ser mujeres de mundo cambiando un poco de su ser a los hombres quienes a cambio les ofrecían una miserable herencia. El mismo número de latidos que ellos ganaban al poseerlas, ustedes perdían. Eso hizo Lucía con ese hombre y tan sólo una vez conmigo, Roxana con no sé cuantos. Mal truque Lucía, por mí cambiaste todos tus segundos, por un grillo que ni llegaba a luciérnaga.

Roxana me miró y sus ojos divagaron entre sentimientos idénticos de miedo. Silenciosamente la tomé de la mano y traté de levantarla. Se negó, con un susurro ahogado me dijo:

- Nos va a matar no entiendes, ¡entiéndelo inconsciente!

Tenía razón, estábamos muertos desde que fuimos descubiertos, yo como traidor, ella como cómplice. Pero me perturbaba tanto la imagen de una niña sin esperanza, ni siquiera podía imaginar eso como ficción. Tenía que regalarle algo, tenía que alimentarla con una ilusión.

- Vamos, no seas inconsciente, ahora podemos huir.
- No, no entiendes nada…
- ¡Roterdot! – se escuchó en el fondo vibrar y Roxana no pudo contener el llanto.

Ese grito se metió por los poros y nuestros huesos parecían campanas gigantescas por la forma de vibrar, perdían su dureza; no obstante, tomé a Roxana, la subí en mi hombro y salí del cuarto fingiendo ser silencioso, como si mis pasos pudieran camuflarse con el llanto de aquel que me mataría; su llanto que hacía temblar a todo el edificio.

Roxana me golpeaba la espalda, tuve que dejarla bajar. Su rostro demacrado, mirándome.

- ¿Para qué, para qué esta farsa?
- Tenemos que huir, nos va a matar
- ¡Maldita sea! Tu jamás podrías ni rasguñarlo
- Vamos, no hay tiempo…
- ¿En dónde quedó tu cordura?
- …
- ¿La amabas?

Ahora era yo quién se desarmaba y renunciaba al teatro que armé. Gotas salinas salían de mis ojos, que en Roterdot al caer, resonaban al igual que los gritos. Hablé maquinalmente:

- Vamos
- Está bien – me respondió

La tomé de la mano y empezamos a flotar cuesta abajo sobre las escaleras ¿Cómo puedo llamar el sentimiento que se regó sobre nuestro rostro a la par del sudor. Los gritos seguían ahí, pero se hicieron leves, hasta que salimos del viejo edificio. Roxana empezó a caminar hacia el pueblo lentamente y yo decidí tomar otro camino, pues ya no podía sostener por más tiempo ese hipócrita sentimiento de falso héroe. Rodeé el edificio. Detrás de él había un lote abandonado que daba hacia el ocaso. Me dirigí hasta el y quedé frente a la ventana donde aún estaban él y ella…

- ¡Nunca te perdonaré Roterdot!

Aquella sentencia se regó fuera de las paredes. Fue lo último que escuché; sabía que tampoco a mí me perdonaría.

Saturday, February 03, 2007

Nómada

Ni las manecillas del reloj
ni los pasos hollados.
Detrás de una respuesta
fugaz, y así mismo
abandonada, fugaz.
Los rostros ya habían nacido
y entre ellos,
ya se habían recorrido.
Error vecino, llegas tarde;
un ladrillo
que no se utilizó
y que ya no es uno
sino ninguno.
Tal como cualquier número,
ahora el cero es uno.

¿Cómo estar en el momento
y en el tiempo?
Si dejas tu pasado... estás solo.
Si caminas con lágrimas
en lugar de hombres.
lágrimas con nombres.

Wednesday, January 24, 2007

Armonía y Cosmogonía

¿Qué tantos límites rompe la lógica y que tan subordinada está el Universo a ella? Si ésta propiedad (que nos sirve sobre todo para comunicar, para llegar a un acuerdo) es inherente a todos los principios, entonces seguramente debe haber un porqué de la existencia.
El mundo se genera, se destruye. Todas las reglas calzan aunque no las conozcamos, suponemos algunas X cosmogonías con las cuales las mentes hasta cierto puto se conforman. Y podemos atribuir la armonía, santa protectora de todas las osas, como indispensable. Es que el equilibrio es lo que nos garantiza la permanencia, la explicación y la calma. Todas las fuerzas respetan un algo, una ley, la Justicia.

En Anaximandro se encuentran los primeros vástagos de un ente equilibrador (racional): A partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí se produce también la destrucción, según la necesidad. Porque mutuamente se hacen justicia (dike) y se dan satisfacción por la injusticia (paidika) siguiendo el ordenamiento del tiempo (Simplicio 13:A9+B1). Nietzsche considera esta afirmación de esta manera: Todo devenir es una emancipación del ser eterno: por lo tanto; una injusticia que debe ser pagada con el castigo de la decadencia. No es extraño que el filósofo considere a Anaximandro un filósofo pesimista.

Sabemos que no venimos de una gran masa indeterminada como decía el pensador griego, pero sabemos que todos los cuerpos están sometidos a unas leyes físicas que repasándolas someramente nos dicen que la materia se transforma en energía y viceversa, según la necesidad, según la Justicia de la lógica. Cada día se nos explica una infinidad de cosas que parcialmente construye en nosotros una idea de cómo funcionan las cosas, y la complementamos con estudios o con algún mito nuevo.

Nosotros, como seres orgánicos podemos conformarnos con estas ilusiones (hablo de ambas, la lógica y la mitológica), hacernos a la idea de que estas ilusiones con respecto a la vida están simplemente determinadas bajo los parámetros de consecuencia y razón, que nacer y morir que ayuda a preservar la existencia de la vida como totalidad, o que simplemente, es voluntad de un ser creador. Estos y otros fundamentos tautológicos (cuyo peso racional no radica plenamente en lo que diga la ciencia sino que tan bien yo los defienda) son útiles para las personas, y la indagación culminar, delimitando así una realidad plausible.

Si queremos utilizar las herramientas que tenemos, encontraremos una respuesta lógica a cualquier pregunta acerca de la existencia, el origen de la vida. No porque ontológicamente deba esta respuesta ser correcta, sino porque dentro de ella están nuestras posibilidades. Y hemos de hallar nuestro significado de la vida, celebro por ese momento.

Tuesday, January 16, 2007

El niño cifra


Las varias y débiles luces de la noche dejan escapar ciertas sombras de cada persona. No es una, sino algunas. Rafael se para, tieso, y se ríe al ver cuatro proyecciones de si mismo como si fuera un helicóptero o una libélula estrellada contra el suelo. La oscuridad son sus alas. Uno diría que un niño que vive en la calle sufre mucho, pero la irrealidad humana le permite reír de vez en cuando.

Rafael, sin embargo, no tiene muchas fuerzas, y los golpes rutinarios todavía dejan marca sobre y bajo su piel, no obstante, con las manos en los bolsillos se para frente al televisor de alguna tienda, a ver como los niños rubios venden su estilo de vida. Ya basta de distracciones, es hora de trabajar. En este caso, Rafael pide limosna, nada más la pide, y pide más en navidad. No voy a mentir, no sé si Rafael vive en la calle, si su madre le manda a trabajar; simplemente está con su mano tendida, pidiendo dinero y a veces golpeando y haciendo llorar a su hermanita menor.

El pobre niño es el malo, un anti-esteticismo frente a la armonía de tranquilamente pedir un poco de plata. No es que tampoco esto se mire indiferente; pues mi querido Rafael en sí, es un anti-esteticismo para la regeneración urbana. Lo definieron bien: “urbana”. Y para ellos quienes el niño se llama Jonathan o Washinton, déjenme decirles, se llama Rafael.

La cosa es que Rafael tiene una vida, no digamos dura, sino difícil de conservar. Y tomando en cuenta que de noche las sombras se multiplican, Rafael, quién huele a alguna mueblería e incluso a ferretería, es atropellado, ni siquiera por un Mercedes Benz “S” Series (como mucha gente preferiría morir), sino por un simple Corsa Evolution. Imagino que el estado de enajenamiento mental de este muchacho debió amortiguar el dolor del golpe, o talvez la rapidez del accidente.

Imagino como Rafael deja escapar sus últimas aspiraciones (en forma de exhalaciones), entran a sus pulmones y se mezclan con la pega, ahí se forma un bonito diente de león que crece como ellos, en la calle. Cada ínfima aspiración que pueda tener Rafael, se va con el viento. Comparándonos con este pequeño, a nosotros también se nos va la existencia, no somos ni menos miserables ni probablemente somos más felices. Sólo es como el diente de león frente a una rosa, según muchos la una podrá ser más bonita que la otra.

Todas las acciones deben tener una repercusión. Las personas al morir nos dejan dolorosamente su último acto y se nos graba en la memoria. Muchos mueren y simplemente se pudren. Al menos Rafael servirá para conmover a muchos, no mediante este relato pues esa no es la intención, sino mediante la estadística que algunos curiosos se atreven a revisar, para causarse a si mismos, aquel sentimiento (esta vez artificial) llamado tristeza.

Wednesday, January 03, 2007

Una botella al mar

Si vivimos solos en islas como yo creo, y nos separa un mar de símbolos de las otras personas, entonces podríamos decir que no necesariamente la compañía es cuando a fuerza de remar la otra persona llega a tu isla, sino cuando se logra evaporar al mar y se camina por esta tierra comunal, o talvez cuando se logra hacer un acto digno de Moisés. Parece ridículo… Pero desde un punto de vista puede ser real; y es que a veces la gente cree que escuchando el canto de la sirena el agua puede transformarse en tierra

Lo raro es que aún estando sin nadie a la vista a kilómetros cuadrados, creemos que somos tan grandes que todo el mundo nos puede ver. No está mal que cada quién se dedique a cuidar su isla; sin embargo es posible que nadie en realidad llegue a verla. Solo se nos puede ver dependiendo de cómo se trate al mar, no a nosotros como personas que nos matamos contaminando o limpiando ese nexo separatista de sal y que nos reflejamos en ella.

Que triste, saberse apenas no uno mismo, sino el mar que a uno le rodea, pero lo que hacemos del mar es algo que depende el grado quedará y llegará a algún lado. Lo que hacemos del agua o lo que metemos en el agua, como una botella. Aislados, tenemos un motón de botellas de las cuales bebemos y las cuales guardamos, o a veces metemos un mensaje.

Parados frente a la inmensidad, no dominamos la corriente ni las palabras (ahora si) guardadas en la botella. La lanzamos muy lejos y en una mezcla de azares llegará a otra isla, pero en esta mezcla de posibilidades no somos un alguien sino un pedazo de alguien, cerrado y sellado, para que la turbulenta agua de símbolos, no se mezcle con nuestros adjetivos.


Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.


Mario Benedetti

Sunday, December 24, 2006

Elegía

1.

¿Qué hace un arroz sin los demás arroces?
¿una hormiga sin tener donde llevar
la hoja más grande que pueda cargar?

Una página bailando en el viento, una flor de loto extinguiéndose en el agua, un árbol cuyos frutos caerán en el concreto, un broche que nunca se usará.

¿De qué es capaz una gota de agua?
¿el raudo aleteo de un gris salmón?
¿qué importa al mundo una estrella fugaz?

La muerte de un niño en un país lejano, la extinción de una especie desconocida, el reconocimiento de un esfuerzo de alguien que ha muerto…

Algo que no se puede contar con los dedos ni con la lengua, no sé si por sobra o falta de ellos; qué se yo, para generar un ligero sentimiento de lástima, como excusa para reconocerse a uno mismo, para recordar que la vida es un destello.

¿De qué me sirve estar solo?
¿porqué este alguien se transforma en nadie?
¿para qué escribo un lamento?

Talvez para callar lo que no puedo decir y para decir lo que tengo que….

Friday, December 15, 2006

Osos de agua

Si simplificamos nuestra existencia a lo más esencial podríamos decir que el fin de ella es sobrevivir. Cada organismo está especializado para adaptarse lo mejor posible, unos lo logran con mejor éxito que otros. Nuestros límites como seres humanos están inmersos dentro de unas leyes físicas las cuales después de desmenuzarlas con un profundo estudio durante la historia hemos logrado violentar y adaptarlas a nuestras necesidades, pero aún hay ciertas condiciones que sin implementos no podríamos tolerar.

Hay un animal muy curioso: el oso de agua (de 0,1 a 1,2 mm), que a pesar de carecer de sistema respiratorio, excretor y circulatorio son capaces de sobrevivir en las circunstancias más extremas, algo que un ser humano no puede ni imaginar[1]…. Este “bicho” o tardígrado puede vivir en las temperaturas que van desde los 272º C hasta los 149º C. Pueden sobrevivir en alcohol puro (sin chuchaqui al día siguiente) y en éter (tampoco se duermen). Además, pueden resistir la radiación sin problema. Pero la “habilidad” que más me asombró es que, mediante un proceso de deshidratación, pueden pasar de tener el 85% de agua en su masa corporal al 3%. Esto hace que milagrosamente puedan suspender sus actividades biológicas y sobrevivir hasta por... ¡miles de años!



Si sobrevivir es el punto, estos animales han vivido pacíficamente durante mucho, pero mucho tiempo, antes de que los seres humanos maldijeran la Tierra[2] . ¿Para qué nuestra inmensa capacidad de pensar, de imaginar, de construir, destruir? Hay ciertos rumores de que en un futuro lejano la ciencia encontrará la capacidad de inmortalizar nuestras gloriosas y miserables vidas, se acabará todo y terminará nuestra misión (sin olvidar que estoy reduciendo el significado de la vida a lo insultantemente básico). Fin de la evolución.

Pero no somos tan básicos después de todo, existe una prolongación de vida más allá de la biológica, que es la simbólica. Así que hay que preguntar a los mejores sobrevivientes (Sócrates, los ositos de agua y al buen Jesús) cuál es la mejor poción u opción para alcanzar una vida un poco más larga.




[1] bueno si puede y por ende es posible (viéndolo desde el lado modernista positivo)
[2] La maldijeron porque inventaron la palabra maldición

Friday, December 08, 2006

El lavado de cerebro y de alma (¿es lo mismo?)

A veces me pregunto si cuando nací tenía los diez dedos o el doctor contó mal....

No es que viva obsesionado con las ediciones que el cerebro nos fabrica, pero recordar ciertas cosas se me hacen vitales, y esas son las que se guarda para asestar el tiro de gracia.

El lavado de cerebro

Paso 1: Escapando del encierro (algunos lo llaman cárcel, otros ego[1]) imaginario, por el huequito que nos une a la vida de los demás, entra la luz y nos sitúa en el centro de la tierra y nos obliga a hablar con los demás. Ese huequito es la necesidad de compañia, de demostrar a los demás que... ¡Yo existo!

Paso 2: Cuando al fin tenemos la osadía de verle la cara a alguien, nos vemos a nosotros mismos y decimos: este man huele feo [2]. Este es el punto que nos divide dos caminos: o nos odiamos, o tenemos lástima de los demás. Ah cierto... la tercera es amar nuestra ancestralmente odiada putrefacción.

Paso 3: Después de eso ya es más fácil pensar por nuestra cuenta, pero vamos a pensar por la cuenta de algún otro. ¿somos tan miserables?

El cielo en la tierra

¡Señoras y señores! ¡Damas y caballeros! ¡niños y niñas! ¡y hasta homosexuales (eso si, que tengan dinero)! Pasen a ver, he aquí en una pequeña pildora, la forma de encontrar el cielo en la tierra[3]!

Así es, no se admire señorita, que no es cosa de demonios, es simplemente un descubrimiento de la ciencia.... Ahora, quiero oír a todos: ¡queremos ser felices!

queremos ser feli...

No los escucho!

queremos ser felices

Así no llegarán a ningún lado![4]

QUEREMOS SER FELICES!!!

Así me gusta, aquí tienen la pastilla, no les costará mucho, sólo ¡SU ALMA!

Nadie escuchó esta última parte, ya todos habían tomado eso a lo que llaman prozac. Creo que en ese momento se dieron cuenta de que habían perdido el alma, o talvez se dieron cuenta de que nunca la tuvieron.




[1] Usar esta palabra ya me parece un cliché.
[2] Ergo: yo también huelo feo. Si no me creen que hable por mí Pablo Palacio o Nietszche (no soy el primer descarado que atribuye citas para que digan los sabios la huevada que uno trata de explicar inconexamente):
PP: Con guantes de operar, hago un pequeño bolo de lodo suburbano. Lo hecho a rodar por esas calles: los que se tapen las narices le habrán encontrado carne de su carne
FN: Tener vergüenza de su inmoralidad, he aquí el primer peldaño de la escala en cuya cima uno siente vergüenza de su moralidad.
[3] Pongo "tierra" con minúscula porque normalmente los que quieren ir al cielo no valoran la Tierra coómo se la merece.
[4] No pongo el síbolo de admiración ¡ por cuestiones capitalistas ¿tengo que ser tan obvio?

Thursday, December 07, 2006

A través del cristal

Estatuilla atrpada en el hielo,
privada de aurora y de fuego,
bañada de cristal de anhelo;
más que callado me quedo ciego,
ante la palidez de tus tobillos
que a pesar de la envidia del cielo
intactos quedan, aún con más brillo.
¿Qué tú sientes al estar dotada
por ese azul con que pintan el mar?
que es tu piel, imposible de tocar
junto a tí, hielo es el agua salada.
Y hasta la luna parece cansada
de ver como las normas te esperan
¿cómo es que evitan que no te enciendas?
ni que el hálito mortal te roce...
¿cómo es posible que no comprendan?
por ser bella te privaron de goce.

(Influenciado por Asunción Silva)